sábado, febrero 20, 2010

Después de la muerte, viene Dios

Hay muchas formas de morir... lo inexorable, eso sí, es la muerte.
Yo ya morí.
¿Miedo a la muerte? Muchas personas le temen... como si tuviera túnica y guadaña, como si saliera de una película de terror. Sin embargo, la muerte es el descanso, es el destino de todos, es parte de la vida, que es lo más paradójico. Si no existiese la muerte, se hace difícil entender la vida, porque, precisamente, distinguimos lo vivo porque vemos que no está muerto. Todo ser vivo tiene clara una sola cosa... va a morir. Pero... remontándose al principio, ¿cuántas formas hay de morir?
La pregunta es por lo menos extraña, ya que en términos cuantitativos es difícil (si es que es posible) encontrar el número de formas de morir. No obstante, yo estoy muerto... y sé muy bien la forma en que morí.
Tengo 19 años, soy estudiante de la Universidad. Sin embargo, en cierta forma, nací hace dos años y medio, y llevo muerto un poco más de un mes. Mi cuerpo tiene cierta vitalidad, puedo ser considerado fisiológicamente un viviente; pero algo cambió todo... lo que me hizo nacer, me hizo morir. Y todo eso tiene nombre: Natalia Alicia Ramírez Donoso.
Algo tan complicado como la muerte, es el amor. Seré breve: yo decidí amarla... algo difícil de explicar, y por lo mismo nunca lo entendió.
Fue mi gran pecado. Yo era el número 20, ella era la número uno. 19 personas de diferencia, jaja... definitivamente, ella tenía más experiencia que yo.
A veces enciendes el motor y suena como si algo fallara... pero no importa, uno sólo aprieta el embrague, pone primera, pisa el acelerador y comienza a avanzar. El motor está mal, tú lo oyes... pero presionas el embrague y pones segunda. No hay peor ciego que aquél que no quiere ver... y sólo alcanzas a llegar cuarta cuando el auto explota.
Yo tuve la oportunidad, cuando apenas llevábamos unas semanas, de detener todo. Pero soy de aquéllos... de los peores ciegos. Sin embargo, mi intención no fue engañarme, sólo pensé que las cosas podían llegar a ser diferentes, y yo tenía todo el amor y la energía para esa tarea. Soy un mal conductor, me demoré dos años y cuatro meses en pasar a cuarta.
Estoy muerto. Yo decidí amarla... en parte, fue un suicidio. ¿Cómo haces para retroceder el tiempo y no encender el motor? ¿Por qué a veces se hace tan tarde para retractarse de una decisión? Yo creí en un principio que ella era mi Doncella, mi Princesita... la que siempre soñé, la que amaba antes de conocerla. A las semanas, supe que no era así... pero ya había puesto primera, y sólo atiné a seguir mi camino.
Yo decidí amarla, y al hacerlo, le entregué mi corazón... sinceramente, a estas alturas ya no sé cuánto tenga de literal o de sentido figurado esa frase. Cuando acabó todo, hace ya casi dos meses, morí.
¿Qué viene después de la muerte? Bueno, realmente uno baja a los infiernos por un momento. Yo estuve ahí hasta hace muy poco... hasta que un día, vino Dios y me sacó de ahí... el sofocante averno donde me calcinaba.
¿Qué viene después de la muerte? Viene Dios. No soy feliz, aún cargo con mi muerte... y dicen algunos ángeles que tardaré en sacármelo de encima. Algún día, Dios lo permita, pueda llegar a ser feliz. Por ahora, sólo cargo mi muerte... pero no estoy solo, porque Cristo viene al lado mío, cargando su cruz.