Teoría de la Maldad Femenina
Tesis: Las mujeres son dramáticamente malvadas y manipuladoras.
¿La explicación? Es igual de dramáticamente difícil de encontrar, pero se pueden plantear algunas ideas.
Para no llegar a las enfermizas ideas de la genética, que más que explicaciones funcionan como excusas, se puede encontrar respuestas en una fuerza inerte que ha viajado por años, y que sea lo suficientemente generalizado como para explicar el por qué las mujeres pueden ser arpías en todo el mundo.
Una opción podría hallarse en la historia y su carácter patriarcal. La mujer desde sus inicios se vio expropiada de poder político. Cierto es que muchas veces tuvo mucho valor en la sociedad, teniendo incluso una relevancia tanto biológica como religiosa. Su capacidad de dar vida a otro ser le dio la gran tarea de preservar la especie, a la vez que su fecundidad le dio esa connotación religiosa de Madre Tierra, dadora de vida y protectora de sus hijos. Sin embargo, esto mismo la fue relegando de su autonomía, despojada arbitrariamente por el hombre. Éste, quien hace ahora de protector de esta mujer, comienza su tarea de decidir cómo protegerla, haciéndola a un lado y relegándola a las tareas domésticas... su capacidad única de procreación le jugó en contra, volviéndose entonces su única tarea como ser humano.
Hasta aquí llegó la crueldad del hombre, y ahora viene la venganza de la mujer. Quizá fue por un legítimo intento de retomar poder, pero lo concreto es que al hombre "le salió el tiro por la culata". Al momento de ella ser despojada de todo poder político, quizo retomar dominio y lo hizo a costa de su inocencia. Poco a poco debió acostumbrarse a manipular la situación, involucrarse en temas a los que no tenía acceso; pero sin que supieran que lo hacía. ¿Cómo llegar al ágora desde la casa? Obviamente, proyectándose a través de alguien que tuviera acceso a la plaza política: el hombre. ¿Cómo hacer respetar su opinión? Pues extorcionando al hombre a respetar su opinión. Entonces fue cuando la ley de la selva, donde sobrevive el más fuerte, el más apto o el más astuto, le dio a la mujer las herramientas para sobrevivir en este mundo patriarcal y hostil. Tal como en el reino animal, supo camuflarse para defenderse del machismo depredador, a la vez que le sirvió para atacar con mayor precisión. El hombre, a su vez, con todas las leyes a su favor, supo embrutecerse para actuar más rápido y con la determinación que se necesitaba. La mujer, en cambio, era la que pensaba. No sólo tenía el tiempo, sino que también la necesidad de hacerlo.
¿Esto explicaría, tal vez, por qué las mujeres tienen la costumbre de la manipulación? Puede ser. También puede ser que sea todo un lindo cuento. Sólo hay una pregunta que será más difícil de responder, y que quizá sea la más importante: ¿por qué las mujeres son actualmente tan crueles y manipuladoras?
¿La explicación? Es igual de dramáticamente difícil de encontrar, pero se pueden plantear algunas ideas.
Para no llegar a las enfermizas ideas de la genética, que más que explicaciones funcionan como excusas, se puede encontrar respuestas en una fuerza inerte que ha viajado por años, y que sea lo suficientemente generalizado como para explicar el por qué las mujeres pueden ser arpías en todo el mundo.
Una opción podría hallarse en la historia y su carácter patriarcal. La mujer desde sus inicios se vio expropiada de poder político. Cierto es que muchas veces tuvo mucho valor en la sociedad, teniendo incluso una relevancia tanto biológica como religiosa. Su capacidad de dar vida a otro ser le dio la gran tarea de preservar la especie, a la vez que su fecundidad le dio esa connotación religiosa de Madre Tierra, dadora de vida y protectora de sus hijos. Sin embargo, esto mismo la fue relegando de su autonomía, despojada arbitrariamente por el hombre. Éste, quien hace ahora de protector de esta mujer, comienza su tarea de decidir cómo protegerla, haciéndola a un lado y relegándola a las tareas domésticas... su capacidad única de procreación le jugó en contra, volviéndose entonces su única tarea como ser humano.
Hasta aquí llegó la crueldad del hombre, y ahora viene la venganza de la mujer. Quizá fue por un legítimo intento de retomar poder, pero lo concreto es que al hombre "le salió el tiro por la culata". Al momento de ella ser despojada de todo poder político, quizo retomar dominio y lo hizo a costa de su inocencia. Poco a poco debió acostumbrarse a manipular la situación, involucrarse en temas a los que no tenía acceso; pero sin que supieran que lo hacía. ¿Cómo llegar al ágora desde la casa? Obviamente, proyectándose a través de alguien que tuviera acceso a la plaza política: el hombre. ¿Cómo hacer respetar su opinión? Pues extorcionando al hombre a respetar su opinión. Entonces fue cuando la ley de la selva, donde sobrevive el más fuerte, el más apto o el más astuto, le dio a la mujer las herramientas para sobrevivir en este mundo patriarcal y hostil. Tal como en el reino animal, supo camuflarse para defenderse del machismo depredador, a la vez que le sirvió para atacar con mayor precisión. El hombre, a su vez, con todas las leyes a su favor, supo embrutecerse para actuar más rápido y con la determinación que se necesitaba. La mujer, en cambio, era la que pensaba. No sólo tenía el tiempo, sino que también la necesidad de hacerlo.
¿Esto explicaría, tal vez, por qué las mujeres tienen la costumbre de la manipulación? Puede ser. También puede ser que sea todo un lindo cuento. Sólo hay una pregunta que será más difícil de responder, y que quizá sea la más importante: ¿por qué las mujeres son actualmente tan crueles y manipuladoras?

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